En sus casas, muy vascas, muy cuidadas y bonitas, todas bien encaladas en blanco con persianas rojas o verdes, en honor a los colores de la bandera del Pais Vasco, reinan los gatos. Que se pasean alegremente y echan siestas monumentales los dias de sol, mientras sus amos trabajan en el campo de sol a sol.... en realidad esto suele suceder en casi todos los paises del mundo, no?
Aqui la primavera recien empieza a despertarse, los enamorados salen a las calles a besarse y pasear de la mano.
Y los campos lucen orgullosos sus mantos de exhuberante verde.
Los dias de trabajo se suceden unos tras otro, todos iguales y, sin embargo, en cada uno consigo encontrar ese matiz, esa anecdota, ese destello que lo diferencia del anterior y del que vendra.
Una manana, bien tempranito, de camino a una pequena granja, en el fin del mundo.

Y un poco mas tarde, despues de haber vacunado unas cuantas vacas, subiendo hasta lo mas alto, para vacunar a ...esos dos puntitos que se ven ahi al fondo.
Si, esos dos!
Otra manana, tempranito, el sol empieza a calentar y despeja la bruma entre los vinedos.










